Perdimos la batalla no la guerra
Ayer nos vencieron, somos minoría, pasamos a ser de acuerdo al significado técnico de la palabra, marginales, pero somos cuatro millones de marginales, nuevos excluidos. La gran diferencia esta en que ahora aparentemente tenemos un verdadero líder, político profesional y además valiente, que no vacilo a la hora de reconocer el triunfo social-chavista.
Manuel Rosales no nos traiciono, los verdaderos "vendidos" son los abstencionistas, los que se quedaron en casa y los que hoy acusan de doble cara a Rosales, cuando el gran payaso en Venezuela es Gustavo Cisneros, quien pseudolideraba a la oposición detrás de bastidores y ahora esta chupándole las medias al Presidente de la Republica. Pero nadie lo dice, hacen como que si no ocurrió, a excepción de Teodoro Petkoff, quien indirectamente ha acusado a los poderes facticos como los desarticuladores de la oposición. Cuando vamos a aprender que la política se hace pateando calle, es una actividad pedagógica que implica convencer no coaccionar ni asustar.
Llego la hora de despertar y de ver la realidad que nos rodea, un Presidente popular con un discurso coherente y un proyecto de país. Nos toca tener también un discurso racional y un proyecto de país alternativo, es decir debemos de asumir la famosa batalla de las ideas, que por cierto el Presidente Chávez la importo de Cuba. Se trata entonces de contraponer al socialismo del siglo XXI, por muy ambiguo que suene, una idea simple, la democracia social del siglo XXI.
Ahora tenemos en Rosales, Petkoff y otros dirigentes políticos suficientes elementos para que comience a organizarse una oposición que no tiene solamente cuatro millones de personas, si no que además hay más de cuatro millones de venezolanos indiferentes, que son un vasto reservorio para construir una alternativa política viable. Suponemos también que dentro del mismo chavismo tarde o temprano mucha gente sufrirá una gran desilusión, por lo tanto la oposición tiene que hacer un trabajo de largo aliento pero por encima de todo sincero y leal con el país, para convencer a los venezolanos. Esta por verse si ese proyecto llega a cuajar.
Ya bateamos y nos poncharon con cuatro en base, ahora es nuestro turno de pitchear.....